Cuando a Picasso le preguntaban de dónde sacaba la inspiración para pintar esos cuadros, él siempre respondía que no lo sabía, lo que sí sabía es que le cogía trabajando y que por ello siempre la aprovechaba. En la actualidad es obligatorio, si es que nos queremos mantener no solo en pie sino a flote, reinventarse; para que cuando esta situación económica se mejore un poquito nos coja mejor preparados.
El otro día nos invitaron a un evento gastronómico del que queremos compartir algunas conclusiones, más de marketing y empresa que de gastronomía entendida como “comida”.
Por fardar un poco del evento, Fagor Industrial nos invitó a dos miembros de The Glutton Club a pasar un par de días con ellos. El primer día, un lunes, llegamos a Bilbao a primera hora de la tarde unos cuantos blogueros dispuestos a visitar en privado el museo de Frank Gehry, el Guggenheim. La visita simplemente era para contextualizar la cena que nos esperaba. Digo contextualizar porque la cena era en el nuevo restaurante del museo, el Nerua, del gran cocinero Josean Martínez Alija. El restaurante es obra de una colaboración en la que está implicada Fagor Industrial. Ahí visitamos la cocina, que por cierto es de paso obligatorio si entras al restaurante desde el museo, la terraza a orillas de la ría y nos dispusimos a cenar.

Al día siguiente, después de dormir en el GH Domine de Bilbao y desayunar en la planta 7 con vistas a la ciudad, nos dirigimos a la fábrica de Fagor Industrial en Oñati. Dimos una vuelta por la fábrica y finalmente nos llevaron a un showroom, el muestrario, donde vimos las máquinas que fabrican. El día no se acababa ahí, nos tenían preparada una sorpresa. Justo al lado tienen lo que para mí realmente sí es un showroom, un sitio donde puedas toquetear, hacer funcionar e incluso utilizar un producto. Nos habían preparado una actividad. Con Oier Biritxinaga, chef corporativo, teníamos la misión de preparar un menú de sidrería para luego zampárnoslo enterito.

¿Y qué es lo que nos ha gustado de todo esto, dejando de lado que nos trataran tan bien?
Pues que Fagor industrial es un ejemplo de empresa que se está reinventando, que trabaja para acercarse a su cliente final, que persigue dar a entender al mundo porqué sus productos y la marca que los envuelve son mejores que el resto. Por dos cosas:
1. Colaboración, uno de las estrategias de marketing más adecuadas en los tiempos que corren.
Se han metido en un proyectazo colaborando con uno de los museos más conocidos del mundo, en el que crean un restaurante dentro de un museo, con las complicaciones que eso conlleva (humos, ruido, etc.). En vez de esperar a que algún cocinero o empresa de restauración les compre sus máquinas, ellos mismos se han lanzado, renovando con su negocio habitual, con el fin de conseguir demostrar que se puede tener una de las cocinas más modernas del momento con sus productos.
2. Experiencia: ver, tocar, probar y rediseñar.
En lo que contaba del showroom hay que destacar dos cosas. La primera es que la mejor manera de vender en un mercado en ciclo de madurez, donde encontramos tantos productos, tantas variedades y en el que es difícil diferenciarse de los competidores es dejar que el cliente final toque y pruebe los productos. Si la experiencia es satisfactoria es muy probable que compre o como mínimo éste situará el producto en la parte superior de su lista de preferencias.
Y la segunda es que a los showrooms no sólo vamos aficionados a la cocina, blogers y gente de internet. Ahí se invita a las personas y expertos que trabajan con esas máquinas, a que opinen sobre el funcionamiento, a que construyan juntos el producto y lo vayan mejorando. En el sector industrial, tal como pasa en la informática, debería empezar a cultivarse una cultura similar a la del open source, dónde los propios consumidores, los expertos y el que quiera, pueda ir construyendo el producto según sus intereses. Las mejoras y los fallos los encuentra el mercado y qué mejor que la empresa los rehaga según lo que necesita el propio consumidor.
Gracias a Fagor Industrial por la invitación, a Lewis por la organización, a Nerua por la comilona y a todos los asistentes y colaboradores por ese rato agradable.